Las jornadas de pruebas de pretemporada de la Fórmula 1 avanzaron con señales claras en su cuarto día de actividad, de los cinco previstos en el cronograma. Las 500 vueltas completadas resultaron suficientes para los equipos y reforzaron las conclusiones preliminares del receso: Mercedes aparece como la escudería que mejor interpretó el nuevo reglamento técnico y de motores que entrará en vigor en la temporada 2026.
El rendimiento de la unidad de potencia desarrollada en la planta de Brixworth, que había sido cuestionada por Ferrari, Audi y Honda, recibió el aval de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Tras esa validación, el CEO del equipo alemán, Toto Wolff, respondió a las críticas y pidió a los rivales enfocarse en mejorar su desempeño en lugar de formular acusaciones.
Las pruebas realizadas en el circuito de Montmeló renovaron la ilusión de Mercedes por volver a competir de lleno por los campeonatos de Constructores y de Pilotos. En ese escenario, George Russell tendría, tras cinco años en la escudería, un monoplaza con el potencial necesario para aspirar a su primer título en la Fórmula 1.
Gestos de satisfacción, como sonrisas y felicitaciones dentro del box, reflejaron el cumplimiento de los objetivos trazados. “Para Mercedes en particular, el último reglamento fue duro: fueron cuatro años difíciles”, señaló Andrew Shovlin, director de ingeniería de pista del equipo, que entre 2022 y 2025 logró siete victorias. Aunque la escudería no descendió del cuarto puesto en el campeonato de Constructores —fue segunda en 2023 y 2025 y tercera en 2022—, la sensación interna era la de competir sin pelear directamente por los títulos.
“Fue una buena semana desde el punto de vista de la fiabilidad. El auto nos permitió cumplir con el programa exactamente como queríamos”, explicó Shovlin, quien destacó el trabajo conjunto de las fábricas de Brackley y Brixworth en el desarrollo del modelo W17. Además, subrayó que Mercedes perdió más tiempo en pista por banderas rojas provocadas por otros monoplazas que por problemas propios.
La controversia técnica gira en torno a la normativa de unidades de potencia de 2026, que fija una relación de compresión de 16:1, inferior a la de 18:1 vigente en 2025. Algunos equipos sospechan que Mercedes cumpliría el reglamento en las mediciones estáticas, pero alcanzaría valores superiores una vez que el motor entra en funcionamiento en pista.
Desde Audi, su director técnico James Key pidió igualdad de condiciones y confianza en la FIA para garantizar el cumplimiento de las reglas. En la misma línea se expresó Mattia Binotto, CEO del equipo debutante, quien remarcó que corresponde a la FIA verificar que todos los fabricantes respeten la normativa.
La respuesta de Mercedes llegó de inmediato por boca de Wolff, quien descartó cualquier irregularidad. “La unidad de potencia es legal, cumple con la normativa y con las comprobaciones realizadas por la FIA durante su desarrollo”, afirmó el directivo austríaco, que instó a sus rivales a concentrarse en su propio trabajo tras la presentación oficial del W17.