La edición 48 del Rally Dakar arranca este sábado en Arabia Saudita con varios ingredientes que anticipan un nuevo capítulo de alta exigencia en el desierto: la búsqueda de un quinto título por parte de Carlos Sainz, el regreso del mítico Stéphane Peterhansel y el esperado duelo entre la dominante Toyota y la debutante Dacia.
Sainz, esta vez al volante de un Ford Raptor, intentará dejar atrás la frustración de la edición pasada, cuando se vio obligado a abandonar en la tercera etapa. El piloto español aspira a sumar un nuevo “Tuareg”, trofeo que ya conquistó en 2010, 2018, 2020 y 2024, y a tomar el relevo del saudí Yazeed Al Rajhi, ganador en 2025.
Para lograrlo, deberá superar un recorrido particularmente exigente: 13 etapas, cerca de 8.000 kilómetros totales —más de la mitad cronometrados— y un trazado lleno de trampas técnicas en un país que acoge el mítico rally desde 2020, tras su paso por África y Sudamérica. “Este Dakar se anuncia duro, equilibrado y con un nivel de dificultad intacto”, advirtió el director de la prueba, David Castera.
La competencia comenzará y finalizará en Yanbu, ciudad situada a orillas del mar Rojo, en el oeste saudí. El programa incluye dos etapas maratón, previstas para los días 4-5 y 9-10 de enero, en las que los participantes deberán pernoctar en campamentos vivac, sin asistencia externa, en un entorno dominado por zonas rocosas y extensos campos de dunas.
Al igual que en la edición anterior, y por razones de seguridad, los recorridos de esas etapas estarán separados para los vehículos regulados por la FIM (motos) y la FIA (coches y camiones), que además descansarán en vivacs distintos.
En este escenario, Toyota parte nuevamente como la referencia a batir. Los Hilux han ganado tres de las últimas cuatro ediciones, incluida la victoria de Al Rajhi el año pasado, consolidando su reputación de fiabilidad y rendimiento en las condiciones más extremas del Dakar.