Pese a su habitual presencia en algunos de los principales eventos deportivos de Estados Unidos, el presidente Donald Trump no asistirá al Super Bowl LX, que se disputará el 8 de febrero en el Levi’s Stadium, en el Área de la Bahía de San Francisco.
Tras aparecer en veladas de la UFC y en el US Open durante su segundo mandato, el mandatario decidió ausentarse del partido más importante de la NFL, rompiendo con las expectativas de verlo en el tradicional palco presidencial.
“Está simplemente muy lejos. Iría. He tenido recibimientos increíbles en el Super Bowl, les caigo bien”, afirmó Trump en una entrevista publicada el viernes por el New York Post. “Iría si, ya sabes, fuera un poco más cerca”, añadió, aludiendo a la distancia del viaje como principal motivo de su ausencia.
No obstante, la decisión también coincide con su rechazo público a los artistas elegidos para el espectáculo del medio tiempo, Bad Bunny y Green Day, ambos identificados con el apoyo a Kamala Harris durante la campaña electoral de 2024. Aunque Trump ha realizado viajes de larga distancia con frecuencia en este segundo mandato —incluidos desplazamientos a Medio Oriente, Asia y Europa—, el cartel musical del Super Bowl no ha sido de su agrado.
“Estoy en contra de ellos. Creo que es una elección terrible. Todo lo que hace es sembrar odio. Terrible”, declaró el presidente al mismo medio.
Tras el anuncio oficial de los artistas en octubre, Trump también comentó a NewsMax que “nunca había oído hablar de Bad Bunny”, a pesar de que el cantante puertorriqueño cuenta con cerca de 84 millones de oyentes mensuales en Spotify, y calificó la elección del espectáculo como “ridícula”.
Bad Bunny, una de las figuras más influyentes de la música latina, decidió inicialmente no incluir fechas en Estados Unidos en su gira 2025-2026, argumentando preocupación por posibles operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dirigidos contra asistentes a sus conciertos.