A una semana de que los motores vuelvan a rugir en el Gran Premio de Australia, el Principado de Mónaco fue escenario de un acontecimiento que trascendió el ámbito deportivo. El piloto de Ferrari, Charles Leclerc, contrajo matrimonio el sábado 28 de febrero con la influencer y estudiante de Historia del Arte, Alexandra Saint Mleux, en una ceremonia privada celebrada en su ciudad natal.
El enlace se desarrolló en un entorno íntimo, rodeado de familiares y amigos cercanos, y combinó discreción con el simbolismo que acompaña la trayectoria del piloto monegasco en la escudería Ferrari. A sus 28 años, Leclerc inicia así una nueva etapa personal en vísperas de una temporada 2026 que se anticipa exigente en lo técnico y competitivo.
Tras el intercambio de votos en una ceremonia civil —con la posibilidad de una futura celebración religiosa—, la pareja protagonizó una imagen que rápidamente se viralizó en redes sociales. Los recién casados recorrieron las colinas de Mónaco a bordo de un Ferrari 250 Testa Rossa de 1957, una pieza histórica cuyo valor de mercado ronda los 30 millones de euros.
El vehículo, ícono de la era dorada del automovilismo, representó un homenaje a la tradición del Cavallino Rampante y al vínculo que Leclerc mantiene con la escudería italiana, donde cumple su octava temporada. Más allá del espectáculo visual, el gesto simbolizó la estrecha relación entre el piloto y la herencia deportiva de Maranello.
El matrimonio se produce en un momento clave para Leclerc, quien buscará consolidarse como protagonista del campeonato en una campaña marcada por cambios reglamentarios y altas expectativas dentro de la Fórmula 1.