La carrera del GP de Qatar duró, en los hechos, apenas siete vueltas. Ese fue el tiempo que necesitó McLaren para arruinar un fin de semana que parecía perfecto y entregarle el control absoluto de la prueba al tetracampeón Max Verstappen, quien ahora vuelve a perfilarse con fuerza hacia un nuevo título mundial, algo impensado horas antes.
El equipo de Woking llegaba en una posición inmejorable. Oscar Piastri había ganado la sprint del sábado tras largar desde la pole y, más tarde, volvió a quedarse con la primera posición para la carrera principal. Lando Norris, líder del campeonato, podía coronarse campeón si finalizaba por delante de su compañero y del neerlandés, tercero en la clasificación general a más de 20 puntos.
Piastri mantuvo el liderazgo en las primeras curvas, un aspecto crucial en un circuito donde adelantar es casi imposible salvo en la larga recta principal. Verstappen, por su parte, superó a Norris en la arrancada y se colocó segundo, dejando al británico en un escenario competitivo, pero no alarmante… hasta que llegó el giro siete.
El punto de quiebre llegó cuando Nico Hülkenberg (Sauber) intentó adelantar a Pierre Gasly (Alpine) en la lucha por el noveno puesto. El alemán tocó un neumático del francés y destruyó parte de su propio monoplaza, provocando un Safety Car inesperado en un circuito abierto, sin paredes cercanas.
La neutralización cambió todo. Red Bull llamó de inmediato a Verstappen para realizar la primera de las dos paradas obligatorias del GP, movimiento que imitaron casi todos los pilotos. Los únicos que no entraron fueron los dos McLaren. Cuando la carrera se reanudó, el neerlandés solo había cedido un puesto y quedó detrás de los autos naranjas, pero con una ventaja estratégica evidente: ambos debían parar, y él no.
Desde ese momento, Verstappen administró la carrera sin errores. Con un trazado sin incidentes posteriores y con McLaren atrapado en su propia decisión, el campeón tomó el liderazgo efectivo y se escapó hasta construir una ventaja superior a los diez segundos.
Piastri terminó segundo, sin capacidad real de reducir la diferencia ni revertir la decisión estratégica que los había condenado. Norris quedó fuera de la lucha por el triunfo y el australiano descendió al tercer puesto del Mundial de Pilotos.
“Con retrospectiva, es fácil analizarlo, pero lo hecho, hecho está. Había sido un buen fin de semana hasta la carrera”, lamentó Piastri tras un desenlace que reavivó el dominio de Verstappen en la lucha por el campeonato.