La selección de Selección de fútbol de Argentina avanzó a los octavos de final del Mundial de 2026 tras superar por 3-2 a Selección de fútbol de Cabo Verde, pero el ajustado triunfo dejó al descubierto la fuerte dependencia del equipo hacia Lionel Messi.
El conjunto dirigido por Argentina evitó una sorpresiva eliminación gracias a un gol en los minutos finales, resultado que alivió la presión, aunque también alimentó las dudas sobre el funcionamiento colectivo del vigente campeón del mundo.
Ahora, la Albiceleste tendrá una nueva prueba en los octavos de final frente a la Selección de fútbol de Egipto, liderada por Mohamed Salah, en un duelo que será clave para demostrar si puede elevar su nivel conforme avanza el torneo.
Hasta el momento, Messi ha sido el gran referente ofensivo del equipo. En su sexto Mundial, el capitán argentino suma siete de los 11 goles anotados por su selección en las victorias sobre Selección de fútbol de Argelia, Selección de fútbol de Austria, Selección de fútbol de Jordania y Cabo Verde.
Cuando el balón no pasa por los pies del delantero del Inter Miami CF, el juego argentino ha mostrado falta de movilidad y creatividad, con una posesión que en varios tramos del campeonato ha resultado predecible y poco profunda.
La diferencia con el equipo que conquistó el título en Catar 2022 ha sido uno de los aspectos más comentados, ya que aquella selección destacaba por su intensidad y dinamismo, mientras que en esta edición gran parte del peso ofensivo recae sobre Messi.
El capitán argentino comparte actualmente el liderato de goleo del torneo junto a Kylian Mbappé y Erling Haaland.
En contraste, el aporte ofensivo del resto de los delanteros ha sido limitado. Lautaro Martínez apenas ha marcado un gol, de penalti frente a Jordania, mientras que Julián Álvarez aún no registra goles ni asistencias en los minutos disputados durante el campeonato, lo que incrementa la presión sobre Messi de cara a las fases decisivas del Mundial.