La polémica protagonizada por Gianluca Prestianni y Vinicius Jr. durante el encuentro entre Benfica y Real Madrid por la Liga de Campeones ya llegó a las oficinas de la FIFA.
Tras la denuncia por presunto racismo presentada por el delantero del conjunto español, el caso será analizado por el panel de exjugadores del organismo rector del fútbol mundial, integrado por 16 exdeportistas. El objetivo es reforzar las medidas contra los discursos de odio dentro del campo de juego.
Entre las iniciativas en estudio figura la posibilidad de sancionar a los futbolistas que profieran insultos racistas cubriéndose la boca con la mano o la camiseta, una práctica habitual para evitar que las cámaras capten lo que dicen. De aprobarse, la medida podría conocerse informalmente como la “ley Prestianni”, en línea con precedentes recientes como la denominada “ley Dibu”, impulsada tras las polémicas conductas del arquero argentino Emiliano Martínez en tandas de penales.
En declaraciones a Sky Sports, el exdefensor francés Mikael Silvestre —integrante de la comisión que representa a los exjugadores ante la FIFA y de la que también forman parte Didier Drogba y George Weah— confirmó que en Zúrich, sede del organismo, se debate una normativa específica para penalizar este tipo de conductas.
“Estamos tratando de encontrar formas de sancionar a los jugadores que hablan y se tapan la boca”, señaló Silvestre. El exfutbolista del Manchester United explicó que uno de los desafíos es distinguir entre indicaciones tácticas —cuando los jugadores se cubren la boca para evitar que el rival descifre estrategias— y posibles insultos racistas.
Silvestre también lamentó que durante el partido no se informara por los altavoces del estadio sobre lo que ocurría en el campo. “Nuestro grupo de WhatsApp estaba incendiado en el momento del incidente. Una cosa es hablar de táctica con los compañeros o tener una conversación informal, pero claramente hubo odio entre los jugadores, especialmente entre ellos dos”, afirmó.
La FIFA continuará evaluando el caso en las próximas semanas, en medio de un creciente debate sobre cómo reforzar los mecanismos de prevención y sanción contra el racismo en el fútbol profesional.