El serbio Novak Djokovic reconoció este martes el dominio actual de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, a quienes definió como “los mejores jugadores del mundo en este momento”, y aceptó que ambos parten como favoritos en las instancias decisivas del Abierto de Australia.
Tras sellar su pase a las semifinales en Melbourne luego de la retirada del italiano Lorenzo Musetti, Djokovic no esquivó el análisis de su presente ni el desafío que representan los dos jóvenes referentes de la nueva generación.
“Jannik y Carlos están jugando a un nivel altísimo. Si me toca Sinner, he perdido con él cuatro o cinco veces seguidas, así que será un reto enorme”, admitió.
El campeón serbio fue autocrítico con su rendimiento reciente y reconoció que aún está lejos de su mejor versión.
“No jugué cerca de mi mejor nivel hoy. Voy a tener que mejorar mucho”, señaló, al tiempo que subrayó la exigencia física y mental que implica la recta final de un Grand Slam.
En ese contexto, Djokovic reflexionó sobre la dureza del tenis profesional y las particularidades de un deporte individual.
“Esto demuestra lo duro que es el tenis. No hay sustitutos ni descanso: tienes que estar al máximo todo el tiempo. Es la belleza y también el gran desafío de este deporte”, expresó.
Pese a reconocer que Alcaraz y Sinner marcan actualmente el ritmo del circuito, el serbio dejó claro que no renuncia a competir por los títulos más importantes.
“Ellos son mejores que yo ahora mismo, pero eso no significa que me rinda. Voy a pelear hasta la última pelota”, afirmó.
Djokovic también valoró de forma positiva la rivalidad emergente entre el español y el italiano, a la que consideró beneficiosa para el tenis.
“El contraste de estilos, personalidades y niveles es fenomenal para nuestro deporte”, destacó.
Con Alcaraz y Sinner consolidados como referentes de la nueva generación, Djokovic mantiene intacta su ambición competitiva.
“Quiero llegar a la final en cada torneo, especialmente en los Grand Slams. Esa es una de las principales razones por las que sigo compitiendo”, concluyó.