Carlos Alcaraz llega al Masters 1000 de Indian Wells en uno de los mejores momentos de su carrera. El español aterriza en el torneo como número uno del ranking ATP, invicto en lo que va de 2026 con un registro de 12-0 y tras conquistar dos títulos importantes: el Abierto de Australia y el torneo de Doha.
A pesar de este arranque arrollador, el tenista murciano aseguró que la clave de su rendimiento no está únicamente en el nivel de su juego, sino en la gestión emocional dentro de la pista.
“Creo que en pista controlo incluso mejor mis emociones. Diría que esa ha sido la clave del buen nivel que estoy jugando últimamente. Porque en pista me controlo a mí mismo y, desde la calma, encuentro soluciones”, explicó Alcaraz.
El español agregó que mantener la tranquilidad ha sido determinante incluso en los momentos más complicados de los partidos.
“Cuando me enfadaba o estaba jugando mal, encontraba el camino otra vez porque estaba tranquilo”, señaló.
Con apenas 22 años, Alcaraz ya ha dejado su huella en Indian Wells, un torneo en el que acumula un balance de 20 victorias y 3 derrotas, además de haber conquistado el título en dos ocasiones consecutivas, en 2023 y 2024.
El actual número uno del mundo se mostró satisfecho con su rendimiento en este inicio de temporada, aunque prefiere no obsesionarse con las rachas.
“Estoy muy orgulloso de mi inicio de año. Ojalá la racha continúe, o al menos lo intentaré, pero estoy contento de verme jugando un gran tenis”, afirmó.
Alcaraz también se refirió al récord de 41 victorias consecutivas que consiguió Novak Djokovic en 2011, una marca que ilustra la dificultad de sostener un nivel tan alto durante un largo periodo.
“Sé que Novak tiene el récord con 41. No te das cuenta de lo difícil que es hasta que lo persigues”, reflexionó.
“Cuando llevas 12 victorias es como ganar cuatro o cinco torneos más, los más grandes del mundo. Ahí entiendes lo impresionante que es”, añadió.
Indian Wells, que ya le ha dado dos títulos, representa ahora el desafío de conquistar un tercero consecutivo. Alcaraz afronta el torneo con confianza, pero también con la serenidad que, según él mismo reconoce, se ha convertido en su mayor fortaleza.