No fue en una final ni ante una multitud consciente del momento histórico. Ocurrió en Orlando, en un partido cerrado en el que Los Angeles Lakers vencieron 104-105 al Orlando Magic con un triple sobre la bocina de Luke Kennard.
En ese contexto casi cotidiano, LeBron James alcanzó un hito sin precedentes en la NBA al convertirse en el jugador con más partidos disputados en temporada regular. Con 1,612 encuentros, superó la marca de Robert Parish, leyenda de los Boston Celtics, quien acumuló 1,611 juegos.
James firmó una actuación discreta para sus estándares, con 12 puntos, seis rebotes, cuatro asistencias y tres robos. Sin embargo, su aporte fue suficiente para que los Lakers consolidaran la tercera posición de la Conferencia Oeste, con un balance de 46 victorias y 25 derrotas. Luka Doncic lideró la ofensiva del equipo con 33 puntos.
El récord que Parish mantuvo durante casi tres décadas se remonta a 1997, cuando el veterano pívot cerró su carrera tras conquistar su cuarto anillo con los Chicago Bulls de Michael Jordan, convirtiéndose en el campeón más longevo en la historia de la liga, con casi 44 años.
Parish, cuya carrera inició en 1976 y alcanzó su punto más alto con los Boston Celtics junto a Larry Bird y Kevin McHale, reaccionó con elegancia ante la nueva marca.
“Si alguien merece romper el récord de hombre de hierro, diría que es LeBron James”, afirmó en declaraciones a ESPN. “Se cuida extraordinariamente bien. Su enfoque hacia la preparación física y lo que introduce en su cuerpo refleja cómo yo entendía mi propio estado físico”.
Así, con respeto y admiración, se cerró una de las marcas más longevas en la historia de la NBA.