Las medallas de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina han quedado bajo observación luego de que varios atletas reportaran daños pocas horas después de recibirlas, entre ellos la campeona olímpica de descenso, la estadounidense Breezy Johnson.
“Hay que tocarlas con cuidado”, bromeó Johnson al revelar que su presea de oro se dañó mientras celebraba su triunfo el domingo. “No salten con ellas. Yo estaba saltando de emoción y se rompió. No está completamente rota, pero sí un poco”, explicó.
El inconveniente ocurrió durante los festejos posteriores a la premiación, cuando algunas medallas se desprendieron de sus cintas o presentaron fallas en las uniones. Los organizadores aseguraron que investigan la situación con “máxima atención”.
La esquiadora no tuvo que esperar demasiado por una solución. Antes de competir el martes en la salida del evento combinado por equipos, ya había recibido una nueva medalla, aunque aún debía pasar por el proceso de grabado oficial. Entre risas, descartó la posibilidad de conservar la pieza dañada. “No te dejan tener varias de esas cosas”, comentó.
El caso de Johnson no fue aislado. En transmisiones televisivas en Alemania se observó al biatleta Justus Strelow percatarse de que el bronce obtenido en el relevo mixto también se había desprendido de la cinta y cayó al suelo mientras celebraba junto a sus compañeros.
Los incidentes han generado comentarios entre deportistas y aficionados, en medio del arranque de la cita invernal, mientras el comité organizador revisa los procedimientos para evitar nuevos percances.