La Cerámica, un estadio históricamente adverso para el Real Madrid —con solo una victoria en sus últimas ocho visitas ligueras—, será el escenario del primer gran examen de Álvaro Arbeloa al frente del conjunto blanco. El duelo del sábado ante el Villarreal medirá tanto la solidez de la reacción madridista como las aspiraciones del conjunto amarillo de pelear por los puestos altos de LaLiga.
El encuentro cobra especial relevancia en la lucha por la segunda plaza del campeonato. El Real Madrid, dirigido por Arbeloa, es segundo con 48 puntos, mientras que el Villarreal de Marcelino García Toral suma 41 unidades, las mismas que el Atlético de Madrid, aunque con un partido pendiente, lo que mantiene vivas sus opciones de acercarse a la zona noble de la clasificación.
El conjunto ‘groguet’ llega al compromiso tras encadenar dos derrotas consecutivas: una en Liga frente al Real Betis y otra ante el Ajax en una Liga de Campeones decepcionante. Pese a firmar una destacada primera vuelta, el Villarreal no logró puntuar frente a los otros grandes de la tabla —Real Madrid, Atlético y Barcelona—, este último líder con 49 puntos. Precisamente, el equipo blanco intentará presionar al Barça antes de su compromiso dominical ante el Oviedo, tras el reciente tropiezo azulgrana en San Sebastián.
Marcelino afronta el partido con varias ausencias importantes. Siguen lesionados Logan Costa y Willy Kambwala, a quienes se suman las sanciones de Santiago Mouriño y Santiago Comesaña. En el apartado positivo, el técnico espera recuperar a Alfonso, Pedraza y Pape Gueye. Alfonso arrastra molestias en el tabique nasal, Pedraza acaba de reincorporarse tras la Copa de África y Gueye llega en un gran momento tras ser decisivo con Senegal en la final continental.
El mediocampista fue el héroe del combinado senegalés al marcar el gol del triunfo en el tiempo añadido ante Marruecos, selección que desperdició un penalti fallado por el madridista Brahim Díaz, quien intentó definir ‘a lo Panenka’. El duelo en La Cerámica podría propiciar el reencuentro entre ambos futbolistas.
Para el Real Madrid, la visita a Villarreal representa la oportunidad de confirmar que el contundente triunfo por 6-1 ante el Mónaco supuso un verdadero punto de inflexión. Tras un inicio complicado, marcado por la eliminación copera en Albacete con una convocatoria plagada de bajas y canteranos, Arbeloa ha comenzado a imprimir su sello en el equipo.
Su figura ha ganado peso con decisiones clave, como los cambios realizados al descanso ante el Levante para revertir un ambiente hostil en el Santiago Bernabéu, y la ambición mostrada en la goleada europea. Sin embargo, el reto es mayúsculo: el Real Madrid solo ha logrado un triunfo liguero en La Cerámica en las últimas ocho visitas, un 1-2 la pasada temporada con doblete de Kylian Mbappé.
El desafío en Villarreal será, hasta ahora, la prueba más exigente para Arbeloa desde su llegada al banquillo del primer equipo.