La selección de Italia quedó nuevamente fuera de una Copa del Mundo tras caer en la tanda de penales ante Selección de Bosnia y Herzegovina en la final del repechaje europeo, disputada el martes. De esta manera, la tetracampeona mundial verá el torneo desde casa por tercera edición consecutiva, repitiendo los fracasos de 2018 y 2022.
La eliminación supone un nuevo golpe para la “Nazionale”, que atraviesa una prolongada crisis deportiva pese a su histórico palmarés, que incluye cuatro títulos mundiales y dos europeos.
El actual seleccionador, Gennaro Gattuso, designado en junio tras sustituir a Luciano Spalletti luego de la derrota 3-0 ante Noruega en el arranque de las eliminatorias, no logró cumplir el objetivo de clasificar al equipo. El técnico había anticipado que asumiría responsabilidades en caso de fracaso, dejando abierta la posibilidad de una dimisión.
No obstante, su balance podría jugar a su favor. En ocho encuentros dirigidos, Italia sumó seis victorias y anotó 21 goles antes del decisivo duelo ante Bosnia, mostrando signos de recuperación en lo colectivo pese a la falta de figuras individuales.
La inestabilidad en el banquillo también ha marcado este periodo, con tres seleccionadores en dos años y medio: Roberto Mancini (2018-2023), Spalletti (2023-2025) y ahora Gattuso.
El impacto de la eliminación también alcanza a la dirigencia. El presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Gabriele Gravina, enfrenta cuestionamientos sobre su continuidad al frente del organismo, cargo que ocupa desde 2018 tras la salida de su predecesor por la no clasificación al Mundial de Rusia.
La situación resulta aún más simbólica considerando que el próximo 9 de julio se conmemorará el aniversario del cuarto título mundial de Italia, logrado en 2006 frente a la Selección de Francia liderada por Zinédine Zidane. La efeméride coincidirá con la disputa del Mundial 2026, al que los italianos no asistirán.