El inicio de la temporada de Fórmula 1 ha dejado un escenario inesperado para Red Bull Racing, que se ubica en la quinta posición del Mundial de Constructores, incluso por detrás de su equipo cliente, Haas F1 Team.
Con apenas 12 puntos, la escudería de Milton Keynes iguala en unidades a Racing Bulls, en un arranque marcado por problemas técnicos. En las dos primeras citas del calendario, sus monoplazas no lograron completar las carreras: Max Verstappen abandonó en China por fallas de refrigeración, mientras que Isack Hadjar sufrió inconvenientes de motor en el debut en Australia.
El rendimiento del RB22, que había generado expectativas durante la pretemporada, no ha estado a la altura en pista. El propio Verstappen reconoció las dificultades del equipo, señalando problemas como el sobrepeso del monoplaza, la falta de ritmo y deficiencias estructurales.
“No es ninguna sorpresa que no estemos cerca de Mercedes, Ferrari o McLaren. El auto tiene potencial, pero debemos encontrar cómo extraerlo”, afirmó el tetracampeón mundial, quien admitió que la diferencia con los equipos punteros fue notable tanto en clasificación como en carrera.
Actualmente, Mercedes-AMG Petronas, Scuderia Ferrari y McLaren F1 Team dominan el campeonato, ocupando los primeros puestos y mostrando ventajas claras en distintos aspectos técnicos.
Mientras Mercedes destaca por su ritmo y velocidad a una vuelta, Ferrari ha mostrado superioridad en la salida gracias a la eficiencia de su sistema de recuperación de energía, lo que se refleja en el rendimiento del SF-26 en las largadas.
El panorama actual representa un desafío inusual para Red Bull, que deberá corregir sus problemas rápidamente si pretende volver a competir por victorias en una temporada que ha comenzado cuesta arriba.