El Estadio Azteca, ahora denominado Banorte tras su reciente renovación, se prepara para volver a ser protagonista en la escena mundial durante junio, cuando albergue por tercera ocasión un partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Con una capacidad cercana a los 90 mil espectadores, el histórico recinto —conocido como el “Coloso de Santa Úrsula”— ha sido escenario de momentos icónicos del fútbol, como la consagración de Pelé en 1970 y la memorable actuación de Diego Armando Maradona en 1986.
En esta nueva edición del Mundial, el estadio apunta a convertirse en la sede principal de la Selección Mexicana, que podría disputar hasta cuatro partidos en ese escenario, incluyendo el encuentro inaugural frente a Sudáfrica, el cierre de la fase de grupos, así como los duelos de dieciseisavos y octavos de final.
El exseleccionado mexicano Alberto García Aspe destacó la relevancia del inmueble como un factor clave para el equipo nacional. “El Estadio Azteca es un emblema y algo que debe aprovechar la selección. Puede marcar diferencia en los momentos más difíciles, con esa mística”, afirmó en entrevista.
García Aspe, quien participó en los Mundiales de 1994, 1998 y 2002, comparó el valor simbólico del Azteca para México con el que tiene Estadio de Wembley para Inglaterra, al considerarlo uno de los escenarios más emblemáticos del fútbol mundial.
Como parte de su puesta a punto, el renovado estadio reabrirá sus puertas este sábado con un partido amistoso en el que la selección mexicana se enfrentará a Selección de Portugal, en lo que será una prueba previa de cara a la cita mundialista.