En una jornada que parecía propicia para el descanso de uno de los jugadores más en forma del Barcelona, el joven Lamine Yamal, el protagonismo cambió de dueño. El brasileño Raphinha recuperó su versión más voraz y firmó un triplete que permitió al FC Barcelona mantener con firmeza el liderato de LaLiga.
El atacante azulgrana marcó dos goles desde el punto de penalti y otro en jugada, un registro que no conseguía desde finales de enero y que devuelve al brasileño a la escena ofensiva del equipo dirigido por Hansi Flick.
El triunfo llega en un momento decisivo para el club catalán, que afronta días de tensión tanto en el plano institucional —con la elección presidencial en marcha— como en lo deportivo, a las puertas de una eliminatoria europea frente al Newcastle United y con la posibilidad de un nuevo cruce ante el Atlético de Madrid, reciente verdugo en la Copa.
En medio de la irregularidad goleadora de Robert Lewandowski y la pérdida de acierto de Ferran Torres, Raphinha asumió el liderazgo ofensivo. Aunque aún lejos del nivel decisivo que mostró la temporada pasada —cuando firmó actuaciones que lo colocaron en el debate por el Balón de Oro—, su actuación ante el Sevilla FC devolvió confianza a su capacidad goleadora.
Tras un discreto partido previo en Inglaterra frente al Newcastle, el brasileño asumió la responsabilidad en el primer penalti del encuentro, incluso por delante de Lewandowski. Ejecutó con un elegante disparo “a lo Panenka”, superando al portero Odysseas Vlachodimos con un toque suave por el centro de la portería.
En el segundo penalti cambió de estrategia y optó por un disparo cruzado. Aunque el guardameta adivinó la intención, no logró desviar el balón, que terminó entrando ajustado al poste.
El tercer tanto llegó en la segunda parte, cuando un disparo del brasileño se desvió en el defensor Nemanja Gudelj y tomó una trayectoria elevada imposible de detener. Fue el tercer triplete de Raphinha con el Barcelona y el primero de la actual temporada, en la que ya suma 17 goles en 29 partidos y se consolida como el segundo máximo goleador del equipo, solo por detrás de Lamine Yamal.
El último tanto también tuvo un valor simbólico: Raphinha rompió una racha de ocho partidos sin marcar en jugada desde que lo hiciera el 25 de enero ante el Real Oviedo. Desde entonces, había anotado únicamente desde el punto de penalti ante el FC Copenhagen, el Atlético de Madrid y el propio Sevilla.
Con su triplete, el brasileño vuelve a mostrar la versión más desequilibrante que el Barcelona necesita en el tramo decisivo de la temporada.