Anatoliy Trubin, portero ucraniano de 24 años, confesó en su infancia ser seguidor del Real Madrid, el club al que volvió a amargar este miércoles al convertirse en el héroe del Benfica en la Liga de Campeones, tras marcar de cabeza un gol en el tiempo añadido que mantuvo con vida al conjunto lisboeta en la competición.
No fue la primera vez. Por tercera ocasión en la Champions, Trubin logró derrotar al equipo blanco, siempre bajo la dirección de un entrenador portugués en el banquillo rival.
Nacido en Donetsk, Trubin inició su carrera en la cantera del club local y tuvo como referentes al neerlandés Edwin van der Sar y al histórico guardameta del Shakhtar Donetsk, Andriy Pyatov. Con apenas 19 años, horas antes de debutar en la Liga de Campeones bajo la dirección de Luís Castro, aseguró a la prensa que de niño era un gran admirador del Real Madrid y que le encantaba su estilo de juego.
Aquella primera noche europea, el 21 de octubre de 2020, el Shakhtar sorprendió al Madrid de Zinedine Zidane con una victoria por 3-2 en el Santiago Bernabéu, con Trubin defendiendo la portería tras relegar al veterano Pyatov. El 1 de diciembre de ese mismo año, el conjunto ucraniano volvió a imponerse por 2-0, nuevamente con Trubin como titular.
Aquellos partidos marcaron el inicio de la consolidación del guardameta como una de las grandes promesas del fútbol europeo, condición que pronto lo llevó a convertirse en titular indiscutible de la selección de Ucrania.
Cinco años después, Trubin volvió a enfrentarse al Real Madrid en un contexto de máxima exigencia, defendiendo los colores de un Benfica al que llegó en agosto de 2023 y que necesitaba una victoria y una combinación favorable de resultados para seguir con vida en la Champions.
Con el 3-2 en el marcador en el tiempo añadido, Trubin intentó enfriar el partido para asegurar el triunfo, sin advertir inicialmente que el resultado no era suficiente para ubicarse entre los 24 primeros del torneo. Desde la grada del Estádio da Luz, los aficionados reclamaban velocidad.
En el minuto 96, una falta a favor del Benfica en tres cuartos de cancha cambió el destino del partido. José Mourinho y los defensas del equipo lisboeta pidieron al gigante ucraniano, de 1.99 metros, que abandonara su portería y subiera a rematar en busca del 4-2 que permitiría disputar los play-off.
Amante del Atlántico lisboeta, aunque nostálgico de su cultura, su gastronomía y de su familia en Ucrania, Trubin recorrió casi 120 metros hasta el área defendida por Thibaut Courtois. Allí, con un certero cabezazo, escribió una nueva página de su historia personal y prolongó el sueño europeo del Benfica.