En una noche gélida en el Allianz Arena, con temperaturas de hasta cinco grados bajo cero al inicio del encuentro, el Bayern Múnich arrancó el 2026 con una exhibición de poder al golear 8-1 al Wolfsburgo, resultado que le permitió ampliar su ventaja en la cima de la Bundesliga tras 16 jornadas.
El conjunto dirigido por Vincent Kompany suma ahora 44 puntos, producto de 14 victorias y dos empates —ante Unión Berlín y Maguncia—, y cuenta con una cómoda diferencia de once unidades sobre el Borussia Dortmund, que el viernes no pasó del empate 3-3 frente al Eintracht Fráncfort. Más atrás, Leipzig, Bayer Leverkusen y Stuttgart aparecen igualados con 19 puntos, aunque Leipzig tiene un partido pendiente tras el aplazamiento de su duelo ante St. Pauli por las fuertes nevadas en Hamburgo.
De imponerse el próximo miércoles en Colonia, el Bayern igualará la mejor primera vuelta de la historia de la Bundesliga, registrada en la temporada 2013/14 bajo la dirección de Pep Guardiola, cuando alcanzó los 47 puntos.
Más allá de los números en la tabla, el dato más llamativo es la voracidad ofensiva del equipo bávaro. Con 63 goles en 16 partidos, el actual líder supera ampliamente los 44 tantos que había marcado a esta misma altura en la campaña 2013/14, confirmando un ritmo goleador inédito en su historia reciente.
La goleada frente al Wolfsburgo se construyó con goles de Kilian Fischer (5’, en propia puerta), Luis Díaz (30’), Michael Olise (50’ y 76’), Moritz Jenz (53’, en propia), Raphael Guerreiro (68’), Harry Kane (69’) y Leon Goretzka (88’). El único tanto del conjunto visitante fue obra de Dzenan Pejcinovic, quien había establecido un momentáneo empate en el minuto 13.
Tras el encuentro, Kompany valoró el rendimiento de su equipo y destacó la ambición mostrada incluso con el marcador ampliamente favorable. “No es normal, no es algo que se dé por sentado”, afirmó el técnico belga. “La primera parte no fue nada fácil. Wolfsburgo es fuerte en ataque y no necesita muchas ocasiones, eso lo vimos claramente”, explicó.
El entrenador subrayó además la capacidad del Bayern para mantener la intensidad hasta el final. “Cuando el marcador está 5-1, 6-1 o 7-1 y seguimos presionando e intentando marcar más goles, eso me gusta mucho. Hay una buena mezcla: entran jugadores jóvenes, pueden demostrar su valía y aun así no perdemos la identidad del FC Bayern”, concluyó.