Las federaciones de fútbol de Estados Unidos y Canadá, dos de los tres países anfitriones del Mundial de 2026, respaldaron este lunes una declaración de tres confederaciones internacionales que cuestiona el liderazgo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
La posición de las asociaciones estadounidense y canadiense las coloca en una postura diferente a la de México, tercer país organizador de la próxima Copa del Mundo, cuya federación ha expresado su respaldo al máximo dirigente del fútbol mundial.
US Soccer y Canada Soccer difundieron en sus redes sociales la declaración respaldada por la Unión de Fútbol del Caribe (CFU) y la Unión Centroamericana de Fútbol (Uncaf), en la que se reclama una transformación en los mecanismos de gobierno del organismo rector del fútbol mundial.
Las organizaciones señalaron que se suman «junto con sus colegas de todo el mundo, para exigir un cambio significativo que refuerce la gobernanza, la transparencia y la rendición de cuentas de la FIFA».
Infantino enfrenta una creciente presión desde que presentó un proyecto para atraer inversión privada destinada a una nueva filial comercial, denominada FIFA Forward Enterprise (FFE).
La propuesta, que posteriormente fue archivada, contemplaba que esta nueva estructura asumiera la gestión comercial de los Mundiales.
La FIFA respondió el sábado a lo que calificó como «un esfuerzo concertado y continuo por parte de algunos para socavar» al organismo y a su presidente.
Sin embargo, las críticas contra Infantino aumentaron nuevamente este lunes después de que la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) publicaran una declaración conjunta en la que afirmaron que el fútbol «no pertenece a ningún individuo».
«El liderazgo en el fútbol no es una posesión. No se trata de conservar —o exigir— el poder para uno mismo», señalaron las tres confederaciones en su comunicado.
Las publicaciones realizadas por US Soccer y Canada Soccer incluyeron un enlace a la declaración conjunta, con lo que ambas federaciones hicieron público su respaldo a las demandas de mayor transparencia, rendición de cuentas y fortalecimiento de la gobernanza dentro de la FIFA.
La postura adquiere especial relevancia a menos de un año del Mundial de 2026, que será organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México.