Las selecciones de Centroamérica y el Caribe cerraron su participación en el Mundial 2026 con un balance negativo, luego de sumar únicamente un empate en nueve partidos y quedarse nuevamente fuera de la fase decisiva del torneo.
Panamá, Haití y Curazao no lograron conseguir una victoria durante la competición disputada en Norteamérica y fueron eliminadas en la primera ronda. En conjunto, los equipos de la región registraron ocho derrotas, tres goles a favor y 21 en contra.
El único resultado positivo llegó de la mano de Curazao, que en su primera participación histórica en una Copa del Mundo logró un empate sin goles frente a Ecuador.
Para el exfutbolista panameño Víctor René Mendieta, el desempeño refleja las dificultades estructurales que enfrenta el fútbol de la región.
“Los equipos todavía no están preparados, no tienen la capacidad de poder aspirar a una siguiente fase”, afirmó a AFP, al señalar que la formación de jugadores y la estructura deportiva siguen lejos del nivel de las principales potencias futbolísticas.
En casi un siglo de historia mundialista, Costa Rica continúa siendo la única selección centroamericana que ha logrado avanzar más allá de la fase de grupos. Lo consiguió en Italia 1990 y tuvo su mejor actuación en Brasil 2014, cuando alcanzó los cuartos de final tras eliminar a selecciones como Italia, Inglaterra y Grecia.
Sin embargo, Costa Rica no logró repetir esa hazaña en Rusia 2018 ni Catar 2022, y tampoco consiguió clasificarse para esta edición del torneo.
Honduras, con tres participaciones mundialistas, y Panamá y El Salvador, con dos cada uno, tampoco han conseguido superar la primera ronda. La selección salvadoreña mantiene además el récord de la mayor goleada recibida en una Copa del Mundo, tras caer 10-1 ante Hungría en España 1982.
En el Caribe, el único antecedente destacado corresponde a Cuba, que alcanzó los cuartos de final en Francia 1938, en un formato de competencia diferente al actual. Desde entonces, selecciones como Jamaica, Trinidad y Tobago y Haití tampoco han logrado superar la primera fase.
El resultado vuelve a poner sobre la mesa el reto de fortalecer las estructuras de desarrollo, formación y competencia del fútbol centroamericano y caribeño para poder competir al más alto nivel internacional.