La estadounidense Serena Williams aseguró este domingo que las estrictas normas antidopaje fueron uno de los principales obstáculos que la hicieron dudar sobre su regreso al circuito profesional, aunque reconoció que los controles son necesarios para preservar la integridad del deporte.
La exnúmero uno del mundo, que volvió a competir en la WTA tras casi cuatro años de ausencia desde su último partido en el US Open de 2022, explicó en Wimbledon que desde finales de 2025 tuvo que reincorporarse al programa de localización de jugadoras, el cual obliga a informar diariamente su paradero para poder ser sometida a controles antidopaje en cualquier momento.
“Es agotador”, afirmó la estadounidense durante una conferencia de prensa, apenas unos días después de que la Agencia Internacional para la Integridad del Tenis (ITIA) anunciara una suspensión de cuatro años para la exnúmero seis del mundo, Marketa Vondrousova, por negarse a someterse a un control antidopaje en diciembre.
Williams señaló que desde su retiro temporal las normas han cambiado y lamentó que las deportistas puedan ser requeridas para controles en cualquier momento del día, en lugar de hacerlo dentro de una franja horaria previamente establecida.
“Han cambiado las reglas y no las conozco todas. ¿Eso significa que no puedo salir a recoger a mis hijas?”, cuestionó la tenista de 44 años, madre de dos niñas.
Aunque reiteró su rechazo al actual sistema, dejó claro que comprende su importancia.
“No me gusta. Creo que es necesario, pero tiene que existir una forma de hacerlo más razonable”, sostuvo.
La ganadora de 23 títulos de Grand Slam admitió que las exigencias del programa antidopaje fueron uno de los factores que más la hicieron dudar antes de decidir volver a la competición.
“Era una de las principales razones por las que no quería regresar al circuito”, concluyó.