La declaración de Dalma Maradona marcó este martes una de las jornadas más emotivas del juicio que investiga las circunstancias de la muerte de Diego Maradona, al cuestionar las condiciones de la internación domiciliaria en la que el exfutbolista pasó sus últimos días.
Entre lágrimas y con la voz quebrada por momentos, la hija mayor del ídolo argentino compareció ante el tribunal de San Isidro, en la provincia de Buenos Aires, donde se desarrolla el proceso contra siete profesionales de la salud acusados de homicidio con dolo eventual.
La figura penal implica que los imputados habrían sido conscientes de que sus acciones u omisiones podían derivar en la muerte del paciente. Todos los acusados han rechazado las imputaciones y sostienen su inocencia.
Durante su testimonio, Dalma afirmó que la familia aceptó la internación domiciliaria bajo la promesa de que existiría una estructura médica adecuada para atender cualquier emergencia que pudiera presentarse durante la recuperación de su padre, quien había sido sometido a una neurocirugía semanas antes de su fallecimiento.
Según relató, los responsables del tratamiento aseguraron que el exfutbolista contaría con enfermeros, acompañantes terapéuticos, equipamiento médico y una ambulancia disponible de manera permanente.
“Con el diario del lunes nos dimos cuenta que eso no era así”, manifestó ante los jueces.
La testigo recordó un episodio en el que Maradona sufrió una intoxicación y la familia tuvo que decidir cómo actuar ante la emergencia. En ese momento, aseguró, solicitaron el traslado inmediato a un centro hospitalario.
“Dijimos que lo trasladaran en una ambulancia, pero no había y nadie se estaba haciendo cargo de la situación”, declaró.
El juicio se centra en determinar si la atención brindada durante la internación domiciliaria fue adecuada y si existieron negligencias que contribuyeron al fallecimiento del exjugador.
Maradona murió el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años de edad a causa de un paro cardiorrespiratorio asociado a un edema pulmonar, mientras permanecía en una vivienda ubicada en Tigre, al norte de Buenos Aires.
Para la familia, una de las principales interrogantes del proceso radica en las condiciones bajo las cuales se desarrolló la recuperación del exfutbolista fuera de un centro médico.
Dalma sostuvo que, de haber conocido las limitaciones del sistema de atención implementado, nunca habrían aceptado esa modalidad de tratamiento.
“Si nosotros hubiéramos sabido que la internación se iba a desarrollar de esa manera, no hubiera sido una opción. Con las condiciones de mi papá, tener una ambulancia disponible era esencial”, afirmó.
El juicio continúa con la presentación de testimonios y pruebas destinadas a esclarecer las responsabilidades de los integrantes del equipo médico que estuvo a cargo de la atención de una de las figuras más emblemáticas de la historia del fútbol mundial.