«Muy cerca de la gloria». Así describió el árbitro salvadoreño Iván Barton el momento en que escuchó su apellido durante la reunión de designaciones arbitrales del Mundial 2026.
No se trataba de una consulta ni de un asunto administrativo. La siguiente frase marcaría uno de los momentos más importantes de su carrera: «Barton, tu juego es Francia-España… de ahí ya no escuché más. Ni siquiera quiénes serían mis asistentes».
La designación significaba que Barton estaría al frente de una de las semifinales de la Copa del Mundo, uno de los partidos de mayor relevancia que puede dirigir un árbitro.
«Es como entrar en un shock, pero algo bonito. “Está pasando, realmente está pasando esto”. Llegar a una semifinal es rozar la gloria, porque después de una final de la Copa del Mundo no existe nada más», relató el salvadoreño.
El momento fue todavía más inesperado porque Barton ya daba por terminado su participación en el torneo. Mientras esperaba el inicio de la reunión, revisaba en su teléfono la aplicación de la aerolínea y su boleto de regreso a El Salvador continuaba programado para el día siguiente.
«Yo ya estaba con mi mente que viajaba el siguiente día a El Salvador. Cuando escucho “Barton” pensé: “¿Qué pasó?”. Después dijeron: “Spain-France, semifinal”. Ya ni escuché los nombres de mis asistentes», recordó.
Después de conocer la designación, Barton llamó a su esposa para compartir la noticia.
«Ahí vinieron las lágrimas de alegría. También fue un momento para agradecerle a Dios por lo que estaba sucediendo e inmediatamente empezar a preparar el partido», contó.
La designación también tuvo una relevancia histórica para la región. Por primera vez, los dos partidos de semifinales de una Copa del Mundo estuvieron dirigidos por árbitros de la Concacaf.
Barton estuvo al frente del Francia-España, mientras que el estadounidense Ismail Elfath dirigió la otra semifinal, entre Inglaterra y Argentina. La Concacaf calificó ambas designaciones como un hecho sin precedentes para el arbitraje de la región.
Para Barton, el Mundial de 2026 representó un desafío diferente al de Catar 2022. Cuatro años antes había cumplido el sueño de dirigir su primera Copa del Mundo, mientras que regresar al torneo significaba demostrar que aquel desempeño no había sido producto de la casualidad.
«Catar significó hacer realidad un sueño. Llegar al 2026 representaba un reto bastante mayúsculo porque la vara había quedado alta. Había muchas expectativas. Lo enfrentamos con mucha responsabilidad y mucha humildad», afirmó.
Al finalizar el torneo, la satisfacción del árbitro salvadoreño fue distinta a la experimentada tras su primera Copa del Mundo.
«Me siento feliz, muy orgulloso de haber dejado nuestra banderita de El Salvador prácticamente en lo más alto del fútbol mundial. Eso es lo que más me llena de orgullo. Seguimos abriendo puertas no solo para mi país, sino también para toda la región y para el arbitraje de Concacaf», expresó Barton.
Su participación en el Mundial 2026 consolidó así una trayectoria que comenzó en El Salvador y que ahora ocupa un lugar destacado en la historia del arbitraje de Concacaf.