A menos de 90 días para el inicio de la Copa Mundial de la FIFA, el fútbol también se convierte en una herramienta de integración para miles de migrantes que actualmente residen en México.
Desde finales de febrero, cientos de niños, niñas y adolescentes migrantes y refugiados alojados en albergues de Ciudad de México participan en entrenamientos y partidos en canchas improvisadas, como parte de un torneo que se disputará a finales de abril en un polideportivo de la capital.
La iniciativa forma parte del proyecto “Goles por la Inclusión”, financiado por la Unión Europea, que busca promover la integración social, la protección y la convivencia pacífica entre menores en situación de movilidad.
El programa cuenta con el respaldo de autoridades locales, así como de organismos internacionales como ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones.
Más allá de la competencia deportiva, el objetivo es ofrecer espacios seguros para una población vulnerable, frecuentemente expuesta a riesgos como violencia, enfermedades, separación familiar y actos de xenofobia.
“El deporte no tiene fronteras. La pelota es redonda aquí o allá”, expresó Joel Orta, migrante venezolano de 26 años, cuyo hijo participa en la iniciativa.
El torneo concluirá con la coronación del equipo ganador; sin embargo, los organizadores destacan que el principal logro será fortalecer la inclusión y el bienestar de los participantes a través del deporte.